¿Más bueno que el pan?

El pan resulta ser un práctico, nutritivo y saludable recurso en nuestra alimentación, si se lo consume en cantidades adecuadas. Es fuente de nutrientes como hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y además contiene fibra y pocas grasas.

El pan nuestro de cada día
De todos los alimentos consumidos por el hombre, el pan tiene un gran significado simbólico ("el pan nuestro de cada día", "tiene que ganarse el pan, entre otros). Por otra parte, el pan suele ser blanco de prejuicios debido a que es rico en hidratos de carbono. Es por eso que "el mito popular" establece, erróneamente, que "el pan engorda".

¿De dónde surge este mito?
Existe una abundante, y cada vez más creciente, variedad de dietas de moda para adelgazar, que en distintos "formatos" suelen promocionar el consumo de una alimentación mínima, poco variada y sobre todo con la mínima cantidad de hidratos de carbono (que son catalogados como "los villanos" o los únicos responsables de la obesidad, cuando en realidad no lo son). Esta persecución en contra de los alimentos ricos en hidratos de carbono, es infundada. Curiosamente los científicos recomiendan que los hidratos de carbono cubran más de la mitad de las calorías diarias. Además, está claramente demostrado que con una alimentación que suministre menos calorías de las que se gastan, que sea variada, equilibrada y sobre todo sabrosa (para poder mantenerla en el tiempo), se alcanza el descenso de peso deseado.

¿Los hidratos de carbono, traen alguna consecuencia negativa? Los hidratos de carbono, junto con las grasas, son los principales nutrientes que se caracterizan por proveer energía al organismo para su funcionamiento. Las proteínas son utilizadas por nuestro cuerpo para formar, mantener y reparar todos los tejidos que integran nuestro cuerpo y además favorecen el crecimiento. Los minerales y las vitaminas participan en la mayoría de los procesos necesarios para la vida.
En la actualidad se aconseja incrementar el consumo de hidratos, en especial los complejos o almidones que se encuentran entre otros alimentos en el pan. También se recomienda una reducción en la ingestión de grasas de mala calidad (por ejemplo las animales y los aceites hidrogenados). El resultado esperado es que descienda el colesterol sanguíneo y una reducción de las enfermedades cardiovasculares.
El punto es cuánto consumir. Como regla general puede decirse que conviene incrementar al consumo alimentos ricos en almidón y en fibra (harinas y productos realizados con harinas, pan, pastas en general, frutas y verduras), y reducir los alimentos que contienen hidratos más simples como los ricos en azúcar y los dulces, facturas, golosinas, jugos y gaseosas.

Sabías que:
1. Una rebana de pan aporta igual o menor cantidad de calorías que una fruta.
2. El pan con salvado, por su contenido en fibra, prolonga la sensación de saciedad.
3. El pan te aporta energía para estar más activo durante el día.
4. Se puede comer pan aunque quieras mantener un peso saludable.
5. Que un sándwich con queso magro y tomate, es una excelente opción para la merienda de todos.

Viviana Langer / Nutricionista / Compañía de Alimentos Fargo S. A.

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